Día a día con Esclerosis Múltiple Tu mente

Cambia tu opinión sobre la EM

Aprender a asumir que padeces EM, es el reto más importante de cualquier persona que se enfrenta a la enfermedad. Con una actitud correcta y la ayuda de los amigos, la familia y los profesionales, no será tan difícil aceptar el diagnóstico de EM al inicio de la enfermedad.

Para tratar con el impacto físico de la EM, hay dos aspectos muy importantes que hay que comprender: afrontar el diagnóstico y pensar en positivo.

1 - Afrontar el diagnóstico

El diagnostico de la EM puede ser devastador para el paciente y su familia. La naturaleza imprevisible de la evolución de la enfermedad hace que sea difícil acostumbrarse psicológicamente a la enfermedad y planear el futuro. El hecho de que no exista cura definitiva es difícil de aceptar. Sin embargo muchas personas siguen conservando su autonomía 20 años después de manifestarse la enfermedad, y solo un menor grupo de pacientes tienen una discapacidad severa.

 

Para ayudarte a afrontarlo.

No esperes asimilar todo sobre la EM durante la primera consulta con tu médico.

Prepara una lista de preguntas para tu médico para la siguiente consulta y sigue preguntando hasta que lo comprendas todo.

Hay que tener en cuenta que al principio sufrirás emocionalmente, y puedes experimentar un choque emocional, ira, depresión e incluso negarte a asumir tu condición.

Intenta mantener una actitud equilibrada hacia tu estado, sin sobre aceptar la EM ni negarla:

Acepta que hay nuevos límites, pero no te rindas.

Adáptate a una nueva forma de vida con posibles papeles nuevos en casa o en el trabajo.

Vive y contribuye tanto como te sea posible.

Da un nuevo sentido y propósito a tu vida.

 

Referencia

Gibson J, Frank A. Supporting individuals with disabling multiple sclerosis. J Roy Soc Med 2002; 95: 580-586.

 

2 - Pensar en positivo

Superar el desánimo

La mayor parte de las personas con EM, como todos los demás, tienen que luchar contra el desánimo de vez en cuando. Hay gente que no es consciente de estar desanimada, pero se encuentra con que, por ejemplo, sus hábitos alimenticios van cambiando. Algunas intentan dejar su actividad laboral durante un tiempo, o tienden a pensar que no tiene sentido consumir en actividades cotidianas la energía que tanto les cuesta acumular.

Muchas veces el abatimiento e incluso la desolación, en este sentido, forman parte del proceso doloroso, pero también pueden ser de ayuda a la hora de aceptar una enfermedad como la EM. Esta aceptación contribuye a que la persona pueda enfrentarse con más fuerza a nuevos desafíos.

No se puede eliminar el estrés y la depresión de la vida de nadie, y no debes sentirte culpable si no puedes con todo de vez en cuando. Aún así, puedes guardarte varios trucos en la manga.

Te debes a ti mismo y a tus seres queridos el esfuerzo de mantener una actitud positiva y volver a recuperar un estilo de vida agradable. Con unas estrategias sencillas, que puedes incorporar a tu rutina diaria, podrás superar la depresión y la inestabilidad emocional.

Consejos para devolver la felicidad a tu vida:

Dedica unos 15 minutos a un ‘tiempo silencioso diario’ –relájate, escucha música o haz ejercicios de relajación como la respiración profunda, el yoga o la meditación. Quizás alguno de tus seres queridos necesite hacer lo mismo.

‘Yo sí puedo’, y no ‘Yo no puedo’ – presta atención a las cosas que aún puedes hacer y disfruta de ellas con total intensidad. No pienses demasiado en los cambios negativos de tu vida.

Zonas libres de EM – identifica las zonas dentro de ti, que la EM no tocará nunca: tu sentido de humor, tu gusto por la música, el arte, la naturaleza...

Mírate de otra forma- identifica dentro de ti nuevas fuerzas y talentos, e intenta participar en nuevas actividades. Incluso cabe la posibilidad de que la EM haya dado una nueva perspectiva a tu vida, como nuevos amigos e intereses.

Planea actividades agradables, pero pequeñas. Concéntrate en hacer las cosas que te gustan para olvidar los problemas.

Orientación y psicoterapia– Merece la pena probarlos si crees que necesitas que te echen una mano. Muchas veces proporcionan un punto de vista objetivo, que no se puede lograr por sí mismo.